¿Como se puede intentar razonar con un animal irracional? ¿Como se puede hablar de libertad cuando se tienen los tobillos y las muñecas atadas a la pared con pesadas cadenas? ¿Como ver si no hay luz ninguna en la sala? ¿Como volar sin tener alas?
Soy una persona con las ideas medio claras, me costó mucho tiempo, tuve que dejar de escuchar lo que venía de fuera y empezar a escucharme a mi mismo, hubo momentos buenos, malos y peores; algo así como cuando te propones echar a andar un proyecto con varias etapas, las derrotas son amargas, algunas te hunden, pero hay victorias que compensan...
Aún y con eso, soy consciente que el yo de ahora, no es el mismo de ayer, así que he dejado de conocer una parte de mi, cambiamos, y lo que conocíamos se va metiendo en terrenos oscuros. Es jodido pensar que algo que me costó meses comprender, cambia día a día. Es jodido pensar que hay mucha gente instalada en la ignorancia... ¿Para que sirve la adolescencia? ¿Para enfadarse con el mundo, emborracharse y empezar los lances amorosos? ¿No sería mejor aprovecharla en dejar atrás al niño y abrazar la madurez? Me entristece ver como hay a mi alrededor multitud de personas que todavía viven en blanco y negro.... "los africanos son malos y los europeos son buenos", "el sistema me obliga a ser como soy, pero no es como quiero ser", "la gente que no piensa como yo está equivocada", "voto a las mismas siglas políticas hagan lo que hagan"....
Disfruto con los retos en los terrenos donde me siento seguro, me hace feliz, me gusta esforzarme, dedicar tiempo, comprobar mis avances, sacudirme el polvo de las caídas (sí, también hay algo gratificante en fallar y volver a levantarse), pero hay campos donde no quiero retos (por ejemplo en el terreno sentimental), donde me siento inseguro y vulnerable, donde las caídas no son gratificantes, si no que simplemente duelen.
Hoy me he rendido ante otro reto, en un ámbito donde me creía seguro. A veces me siento como si quisiera gritar a una pared para que me escuchase, para hacerla entender, y lo que me encuentro es con los labios cosidos. Es tal la impotencia que mi mente se nubla y solo puedo sentir la rabia que emana de mis instintos. Una violencia degradante y autodestructiva, que va acabando conmigo.
¿Por qué el ser humano es tan sumamente mezquino? ¿Por qué nos creemos siempre cargados de razones y lo único que sabemos hacer es dar el puñetazo en la mesa? ¿Por qué alardeamos de inteligencia cuando somos tan sumamente estúpidos? ¿Por qué no escuchamos a los que nos quieren y sin embargo hacemos tanto caso a los de "afuera"? Hablamos de que queremos ser felices, pero destruimos cualquier oportunidad de serlo. Hablamos de que queremos justicia, pero solo si la balanza acaba de nuestro lado. De verdad, hay momentos como hoy en los que si me dicen que la raza humana se va extinguir de golpe sonreiría con media sonrisa irónica y hasta daría un aplauso.
Desde hace mucho, mucho, tengo la costumbre de no mirar hacia atrás, de no dar la vuelta para ver que he ido dejando.
Cada foto, cada carta, cada recuerdo es como una punzada en el costado, sumiéndome en una aletargada melancolía. Algo así como quedarse en una tienda de campaña al sol en pleno verano, la sensación al principio es agradable, no hace demasiado calor, te estiras, estás de vacaciones y tienes derecho a disfrutar de 10 minutos más, pero poco a poco, la fresca acción del rocío desaparece, y el sol calienta el tejido. Minuto a minuto crece la incomodidad, un poco más de calor, te agobias al ver que la temperatura aumenta y necesitas salir a respirar un aire menos cargado, y si aún así aguantas, acabas cayendo en un extraño e incomodo sopor que te hace arrepentirte al menos durante las primeras horas de la mañana.... y lo que empezaba siendo una agradable sensación acaba siendo un rancio episodio de amargura durante un buen rato tras levantarte (hasta que encuentras un café o te das una ducha de agua fresca).
Tengo una caja de cartón que simula un libro, que a su vez contenía un par de libros infantiles... hace tiempo esos libros desaparecieron y la original envoltura se convirtió en mi escondite. Cartas de algunas chicas desde que tenía 14 años (al menos recibía una por semana), cartas de mi primera novia con quien intercambiaba notitas aún viéndonos casi a diario durante dos años y medio, algunas fotos de chicas con las que tuve algún lance amoroso (parece que mi adolescencia fue más interesante de lo que pensaba), algunos regalos importantes... y hace como 6 años que no toco esa caja.
Hay un disco duro externo siempre limpio de polvo, con carpetas plagas de fotos digitales; mi primer año de universidad, algunos viajes, mis andaduras por Irlanda, excursiones de cuando era voluntario con niños... lo trato con mimo, pero solo me dedico a meter fotos, no a mirar las antiguas.
Me veo cada día en el espejo, pero tengo cierto reparo en mirarme en espejos de hace tanto tiempo. No se si temiendo a que la cara de niño refleje en sus ojos a un tipo con un poco menos de pelo, una barba de un par de días, y con gesto de haberse arrepentido de algo. Desde entonces he sufrido unos cuantos palos, he llorado alguna vez, he fracasado en algunos proyectos... sigo luchando, tengo un trabajito (un parche para darme tiempo), vivo bien... pero estoy seguro que, de mirar a esos ojos de hace 8 o 9 años, encontraré reproches; estoy seguro que, de leer esas cartas, sentiré las perdidas como pesadas cargas, que antes estaba mejor, y ahora no me siento capaz de llevar nada más a cuestas.
Miedo, puro y duro. El estigma de las estatuas de sal.
¿Cuantas veces habré titulado un post así? Decenas... debe ser que uno acaba valorando más aquello que no tiene.
Llevo un mes enfrascado en un escrito que me tiene loco. Como muchas otras obras acabará en un cajón, pero al menos me está entreteniendo y haciendo feliz a ratos.
El caso es que hoy estaba en un curso de formación, para aprender a diseñar carteleria digital, que poco tiene que ver con mi carrera, pero sí con mi actual trabajo. El que daba el curso era lento, tremendamente lento, y aburrido, mucho.
El caso es que en el ordenador de al lado estaba sentada una chica (por cierto, muy mona ella) tambien aburrida, y jugueteando con el programa sobre el que estábamos haciendo el curso. Mientras que mi aburrimiento se plasmaba en una serie de fotos haciendo un carrusel ridículo, una imagen de unos citricos cortados por la mitad, que abrian cortinilla desde el centro para mostrar una abeja, que hacia cortinilla en persiana para mostrar un video absurdo y que acababa con una pantalla difuminada en varios colores con un texto producto del azar del tecleo.
Y he girado mi vista casualmente y ella estaba haciendo algo muuuucho más profundo. Un banco en un parque, vacio y con fondo blanco (casi como si fuera niebla), y de repente salía un texto: "no somos nadie...". Joder, me ha llegado... Cuando iba a comentar que me gustaba bastante la composición, me ha saltado la duda: "¿Pensará que para que me meto en sus cosas?"... y mientras debatía si hacerlo o no, se ha acabado el curso y me he comido mis palabras.
Tiempo, y como lo perdemos a veces.
Vaya pelicula... de esas que te hacen enrojecer los ojos, como si se hubiese metido algo dentro.
Habrá gente que pueda pensar que es una feroz crítica a la Iglesia. Pues bueno, feroz es, pero es que a parte de decir que está basada en hechos reales, conozco de primera mano algunos otros casos similares. El caso es que ultimamente veo la critica al ser humano y no a las instituciones que ha creado y en las que se ampara.
Mi educación cristiana me ha dado acceso a unas cuantas demostraciones de este tipo (no tan llevadas al extremo, salvo en una ocasión)... y mi crecimiento ateo me ha dado la posibilidad de pensar de forma un poco más critica. Por un lado me maravilla el poder de la fe, como se puede superar el dolor, o al menos hacerlo más llevadero. Supongo que aquellos que tenemos nuestra fe en una cuerda floja (o ya en caida libre) vamos a pasar momentos de un vacio que otros han llenado con esa fe (en Dios, en Alá, en Yahve... da igual el nombre), y lo más usual es llenarla con otros "dioses" (politica, dinero, sexo...), al fin y al cabo, el ser humano es un ser de pasiones.
Así que, ¿que de malo hay creer en un dios? Una pregunta para aquellos que siempre insultan, ¿es mejor creer en el dinero? ¿en la política? ¿en el futbol? ¿nacionalismos? Ya digo que al final, simplificando, es lo mismo.
El problema surge cuando la fe en ese Dios omnipotente (en ese idealismo innovador, en ese equipo de estrellas), superior, nos hace perder la fe en aquella gente que nos rodea, a nuestro nivel... cuando por mirar al ser de arriba imponente, envuelto en la luz brillante, nos quedamos ciegos. Me duele intensamente que por unos ideales, un cristiano levantase su espada contra un musulman, o un musulman decida inmolarse en un supermercado hebreo, me duele que un terrorista descerraje dos tiros en la nuca a un politico solo por ideales, que un forofo de un equipo se descontrole, con los ojos inyectados en sangre, y quiera pegar al del equipo contrario.
El ser humano está ciego, preso de sus pasiones, de sus creencias, de sus ideologias. Y a este paso nunca será libre...
Esta mañana he sentido un dolor intenso en el abductor, tanto que al levantarme de la cama casi me falla y caigo. Apoyado en la silla de mi habitación me he mordido el labio hasta que he notado el metálico sabor de la sangre.
Llevo dos semanas sin pasarme por aquí... y en estas dos semanas me he hecho una pregunta reiteradamente. Me ha tocado trabajar el doble, y eso ha supuesto muchos huecos libres en viajes en transporte público.
¿Que haría si supiese que mañana será mi último dia? Que en 24 horas moriría.
Una de dos, o me ha salido la vena macabra, o bien estoy influenciado por la pelicula que da nombre a este post. Creo que ninguna de las dos, simplemente me he acordado de una frase que escuché hace un mes, "cuando has estado a punto de morir, te das cuenta de que la vida tiene un final, y si ya estabas convencido de esa muerte y no se produce, todo cambia".
Supongo que al más puro estilo de mi especie (ay! ser humano) no sabría responder hasta estar al borde del precipicio... hasta que no me viese en esa situación.
¿Me daría un desenfrenado festival de placeres sexuales y festivos? ¿Intentaría despedirme de cuanta más gente querida mejor? ¿Buscaría la soledad de algun lugar tranquilo para estar conmigo mismo? ¿Me encerraría en una habitación con musica y un ordenador para escribir un último post epico? ¿Me quedaría paralizado de miedo? ¿O precisamente al saber que el final ya está decidido perdería cualquier resquicio de temor?
Si pudiera hacer esta misma pregunta a todas y cada una de las personas del mundo... ¿habría alguien que simplemente seguiría su vida? ¿Habría alguien tan afortunado que vive desde hace tiempo todo lo que el resto de la gente sólo se plantearía como un último capricho?
Y una última pregunta: ¿Nuestro sentimiento más común sería el arrepentimiento por no haber hecho antes algo que queriamos realmente hacer, o por haber vivido esclavizados en una vida que ni nos gustaba, ni nos interesaba realmente?
Se que si uno tiene miedo de escuchar las respuestas, mejor no hacer las preguntas.... pero no he podido evitarlo.
Puf, lo noto, lo siento... otra vez me estoy dispersando. Ya llevo unos dias sin ir a correr, sin venir a escribir, sin estudiar de verdad... y al trabajo voy porque me controlan, que si no...
No se que me pasa a ratos (si "a ratos" = varios dias), que se me van las buenas intenciones, que llegas a casa y en vez de ponerte el chandal de correr, te pones el chandal de estar comodo, que en vez de poner a estudiar, te pones al ordenador a ver algo, que en vez de escribir, simplemente miro al techo.
Hoy, despues del trabajo, tenía que zanjar unos asuntillos en Madrid, y como no me esperaba nadie en ningun lado, me lo he tomado con calma y he ido andando a todos los sitios (dando vueltas como un tonto)
El caso es que he entrado en una zona un tanto aspera de ver, pero que me trae nostálgicos recuerdos de hace unos años (de cuando no miraba por donde caminaba). He pasado junto a un soportal donde varios indigentes hablaban a voces, uno de ellos, que aparentaba unos 40 años, descamisado y ebrio, se ha levantado de golpe gritando "pues me voy con mi novia", varios de sus compañeros se han reido y le han dicho que un beso hace 4 años no es para llamarla novia. El personaje se ha girado mirandoles y ha dicho en voz más baja (justo cuando me pasaba a un metro suyo), "llevo un pedo tremendo, pero soy feliz así", despues ha sonreido.
Me perdonareis la expresión, y más usada en este contexto, pero, ole sus cojones. A ver, se que seguramente la felicidad venga de los vapores etilicos... o a lo mejor no, voy a darle el beneficio de la duda. El tiempo que he trabajado como voluntario con indigentes me ha enseñado que no todos han sido empujados a esa vida, y muchos no la cambiarian por la de trabajadores de oficina que tienen que trabajar 10, 12 o 14 horas al dia para ganar dinero.
Yo no cambiaría mi vida por la suya, despues de todo (y aunque haya cosas que podrian ser mejorables) le tengo cariño a mi forma de vivir. Pero hay que reconocer que muchos de los que se apiadan de ellos, o de los que les tienen asco, o los que no les consideran personas... son más infelices. El problema es que tendemos a querer mirar todas las vidas a traves de nuestro cristal, por eso los que lo ven desde el extremo opuesto nos parecen locos infelices, y lo curioso es que a menudo ellos piensan lo mismo de nosotros.
Supongo que el secreto está en aprender a respetarnos. Que de secreto tiene poco, pero eso de aprender nos cuesta más.
Hoy no me voy a extender mucho porque no me encuentro muy allá fisicamente... pero tenía que venir a escribir las palabras que me rondan la mente desde hace unas horas.
Esta mañana en el curro he leido en varias fuentes que una de cada seis personas en el mundo se levantan cada mañana sin saber si podran comer algo ese dia. Por mucho que me impacte la noticia, es algo que ya sabía, que en el fondo todos sabemos, pero que nos hace escandalizarnos con la noticia para hacernos sentir un pelín menos bastardos... si ya lo sabemos, ¿porque los que vivimos "bien", las democracias que eligen sus gobiernos, no hacen nada para remediarlo? La ignorancia es la excusa perfecta, sea o no sea verdad.
Y yo disfrutaba hace un rato de un chocolate hecho a más de un millar de kilometros de mi casa y que traen a un inmenso supermercado a 4 minutos de donde vivo... ¿no es para sentirse un poco culpable? Aún sabiendo lo que hay, lo que le pasa a otras personas como yo me trae tan sin cuidado como para disfrutar de ese capricho sin plantearme cuestiones morales (y hablo en primera persona, pero TODOS lo hacemos).
Quitando la cruel naturaleza del ser humano de la ecuación, nos queda que despues de todo la vida en si misma tambien es capitalista... no da la mismas oportunidades a todos, se ceba con los debiles, y los que disfrutan por estar en el lado bueno de la moneda apenas se dan cuenta de la puta inmensa suerte que tienen.
Me explico, ayer fui a hacer un trotecillo de unos kilometros a un parque que no suelo visitar, y estaba plagado de jubilados, de ancianos de toda clase y condición... y mientras unos de 70 años jugaban un animado partido de frontón, otros apenas podían andar o simplemente estaban relegados a una silla de ruedas y alguien voluntarioso que les empujase. Se me hizo un nudo en la garganta y lo que era un trotecillo casi se convierte en carrera abierta para salir de allí cuanto antes. La vida es igual de injusta que el capitalismo, mientras a unos les dan raquetas, a otros le da sillas de ruedas... y mientras unos se ceban, otros se mueren de hambre; lo malo es que esto ultimo es cosa nuestra.
Hace tiempo que no sufro ningun bajón, de ningun tipo... los que hay son los evidentes, pequeños autoajustes, pero nada serio, nada importante, solo pequeñas fisuras, nada digno de llamar bajón (con todas sus letras y el acento).
Puede parecer que tengo una buena coraza, seguridad en mi mismo, autosuficiencia... pero a veces tengo la sensación de que cuando pasas la mano por la superficie puedes notar unas pequeñas grietas, y como sucede con el mármol, no se ven a simple vista, pero se notan con el tacto, con las yemas de los dedos.
La mayor parte del tiempo me siento comodo, me siento bien... pero hay dias que un gesto de lo más estupido, en el momento más inoportuno, proveniente de la persona indicada, hace vibrar todo, un tenue y grave rugido desde lo más profundo... y surge un pequeño miedo, pues te preguntas si aguantarás... en el pasado ya caiste muchas veces con esto, pero ahora estás mejor preparado, la duda te reconcome, y la duda alimenta al miedo, y el rugido crece, y lo que antes no eran más que finas lineas abiertas en la superficie, se abren medio milimetro, menos incluso, no puede pasar una gota de agua, pero la grieta está ahí, lo sabes.
Cuando el terremoto pasa, solo queda intentar reparar las grietas, confiando en que haya tiempo suficiente antes del siguiente seismo. Y la gente seguirá viendo brillar deslumbrante el marmol, y pensarán en lo resistente que es... y el que lo repara no puede menos que rezar (sea a un dios, a una diosa, o a un ente incorpóreo) que los de fuera tengan razón.
Conozco a muy poca gente que se atreva a mirar esas cajas, yo tampoco lo hago, y eso que tengo... read more
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